Relación de la familia real con la Homeopatía Española

El comienzo de esta relación podría establecerse en torno al momento en que llegan a Madrid los Reyes de Nápoles Dos Sicilias, en diciembre de 1829, para asistir al matrimonio de su hija María Cristina con Fernando VII. En la comitiva regia figura su “Profesor de Medicina” Dr. Cosmo M. de Horatiis, quien se titulaba “il primo che adottò l’omiopatia in Napoli ed in Italia”.

El Dr. De Horatiis, según consta en el acta de la sesión celebrada por la Real Academia de Medicina en Madrid el 16 de enero de 1830, ha establecido comunicación con la Academia y, en nombre de su Vicepresidente, el académico Sr. de Fabra propone:

lo útil que sería asociar a la Academia en clase de corresponsal al Dr. D. Juan de Horaciis (sic), Profesor de Medicina de SS.MM. Sicilianas, residente por ahora con SS.MM. en esta Corte

Y se acordó se le expidiese el título de tal comisionando a los Sres. Vicepresidente y Secretario para su entrega y cumplimentarle a nombre de la Academia.

A la siguiente sesión, celebrada el 13 de febrero de 1830, asistió personalmente

el Dr. D. Cosme de Horatiis, Profesor de Medicina y Cirugía, de Cámara con ejercicio de SS.MM. Sicilianas (residentes al presente en esta Corte), se presentó a la Academia y la dio gracias por haberle nombrado Socio corresponsal; y presentó una Memoria sobre la omiopatica (sic) y una oración latina que sobre lo mismo leyó en la Academia médico-quirúrgica de Nápoles. La Academia los recibió con aprecio y acordó se colocasen en la Biblioteca. (Y aun pueden consultarse).

Por estas fechas es cuando el Dr. Prudencio Querol, a través de la Revista de Edimburgo y en Madrid, conoce la Homeopatía e inicia su estudio; al mismo tiempo, casi, que, en Burdeos, José Núñez Pernía comienza su relación con la Homeopatía (los libros que de él han llegado a la Biblioteca de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José corresponden a las ediciones francesas de 1832-1834); allí tratará con homeopatía y gratuitamente a la colonia española y a algunos de los miembros de la Familia Real (asisitirá como Médico de Cámara al Infante D. Sebastián), será denunciado como intruso por los médicos franceses, se le condenará al pago de una sanción simbólica de un franco y se le conferirá el título de médico honorario con derecho a ejercer libremente  en Francia, además de nombrarle Oficial de la Legión de Honor.

Cuando regresa a Madrid, en 1842, se establece en la calle de Carretas y pasará luego a la calle de Atocha, 16. Obtiene una gran notoriedad, se convierte en uno de los médicos más apreciados por la sociedad madrileña, está muy bien relacionado con la Familia Real y con la aristocracia, si bien es muy combatido por los médicos tradicionales.

Cuando el 23 de abril de 1846, mediante Real Orden, se autoriza la creación de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, establece su sede social en la Calle de la Flora, número 3, y tal vez no sea infundado pensar que este domicilio lo eligiese José Núñez por estar allí también domiciliada la Real Asociación de Beneficencia Domiciliaria, que acaba de fundarse en 1845 y de la que era presidenta la reina madre Dª Mª Cristina de Borbón.

En el primer nombramiento de Médico de Cámara conferido al Dr. José Núñez Pernía, en texto autógrafo de Isabel II, el 4 de octubre de 1847, se dice literalmente:

convencido mi Real animo de lo conbeniente que puede ser consultar los diferentes sistemas de Medicina en los casos que puedan ocurrir, Vengo en nombrar al Doctor Jose Nuñez medico de camara supernumerario y sin sueldo hasta que haya bacante.

Esta distinción fue muy criticada por los médicos tradicionales, pese a lo cual hubo otro segundo nombramiento, el 12 de junio de 1867, como Médico Consultor de su Real Cámara,

en atención a las particulares circunstancias que concurren en el Dr. José Nuñez, Marques de Nuñez,

y, antes, el 25 de noviembre de 1865, Isabel II le había hecho merced de título del Reino, con la denominación de Marqués de Núñez.

En la Suscripción internacional puesta en marcha por la Sociedad Hahnemanniana Matritense en 1872  para allegar donativos que permitiesen construir un Hospital Homeopático en Madrid, Isabel II contribuyó con 20.000 (veinte mil) reales de vellón y, en 1877, al terminarse las obras, se convocó a una serie de relevantes personalidades para crear la JUNTA PROTECTORA DE Imagen del retrato de la Princesa de AsturiasDAMAS DEL HOSPITAL HOMEOPATICO DE MADRID, nombrando Presidenta a la Duquesa de Veragua, Vicepresidenta a la Condesa de Fonrubia, y se acordó ofrecer la Presidencia de Honor a S. A. la Infanta Isabel, Princesa de Asturias, quien la aceptó del fundador de la institución.

La Princesa de Asturias atendía el costo de una de las camas de adultos del Hospital y otra era costeada por Dª Margarita de Borbón. Ocasionalmente se recibieron pequeños donativos de los fondos destinados por S.M. el Rey a las casas de beneficencia.

Sabemos, también, que la Princesa efectuó una visita a las dependencias del Hospital Homeopático en torno al mes de octubre de 1879, siendo recibida por el Patronato de la Fundación, Médicos del Hospital y la Superiora de las Siervas de María, Madre María Soledad Torres Acosta (quien años más tarde sería canonizada).

La Familia Real española designó, entre otros, como Médicos de Cámara a los siguientes médicos homeópatas: Dres. José Núñez Pernía, Joaquín de Hysern y Molleras, Tomás Pellicer Frutos, Anastasio Alvarez, Pedro Aróstegui, Andrés Merino, Joaquín Pellicer Albaladejo.

El Infante D. Sebastián, tío de Isabel II y residente en Burdeos, tuvo como Médico de Cámara y buen amigo al Dr. Tomás Pellicer Frutos, a quien pedía consejo sobre cómo tratar tanto sus dolencias como las de sus allegados, y las prescripciones del Dr. Pellicer debieron ser muy acertadas por las frecuentes misivas, en las que no echa en olvido al común amigo “Don José” (Núñez Pernía). La familia Pellicer ha conservado buena parte de esta interesante correspondencia, cuya transcripción ha sido publicada por Concepción Ruiz Abellán en la revista Murgetana, nº 64-1983.

Dentro de esta relación, llama poderosamente la atención la existencia de un personaje palaciego

llamado Alejandro Soler Durán, que colabora en la suscripción para la construcción del Hospital Homeopático, escribe un libro, primero anónimo y a su fallecimiento se identificará como autor del mismo, que lleva por título “La verdad en medicina al alcance de todos”. Conoce perfectamente a todos los médicos homeópatas de la época, ha controlado rigurosamente los

textos e introduce diversas notas para la edición a realizar tras su muerte. Los pocos ejemplares que existen de este libro se localizan todos en la Biblioteca del Palacio Real, algunos dedicados a miembros de la Familia Real y, finalmente, si bien figura como hijo putativo de Francisca Soler,

Duquesa de Zaragoza, todo indica que se trata de un hijo natural de algún miembro de la Familia Real.

Imagen Carta de Isabel de Borbón

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El 10 de noviembre de 1879 falleció el Dr. José Núñez Pernía y fue enterrado al día siguiente en el jardín del Hospital, en ceremonia oficiada por su hermano fray Pedro Núñez Pernía, Obispo de Coria, y hoy, una vez concluida la restauración del edificio, catalogado como Bien de Interés Cultural, categoría de Monumento, sus restos descansan ante  la fachada principal de este Hospital Homeopático por el que tan activamente trabajó.

Hoy, como postrer homenaje y prueba evidente del afecto y cordialidad que aquella relación alcanzó, nos es grato dar a conocer la carta que Isabel II dirige el 26 de junio de 1876, desde París, al Marqués de Núñez, en la que le autoriza para dar su nombre a la Sala de Mujeres y de Niños del Hospital que está a punto de inaugurarse; manifiesta que sigue tratándose con homeopatía en la consulta parisién del Dr. Simón (León) y el afecto que éste siente por el Dr. José Núñez.

Imagen carta de Isabel de Borbón

Hemos tenido la fortuna de localizarla en un anticuario madrileño y pasa a ser uno de los mejores documentos de nuestro futuro Museo Homeopático, reproduciéndola aquí para su conocimiento.

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