Un Hito en la historia del A.D.N. en España: el 18 de febrero de 2016

Retrato del Excmo. D. José Nuñez Pernía, Primer Marqués de Nuñez. Fundador del Instituto Homeopático y Hospital de San José.

José Nuñez Pernía, Primer Marqués de Nuñez. Fundador del Instituto Homeopático y Hospital de San José.

O la verdadera historia del Marqués de Núñez, el médico -y casi cura- amigo de la simpar Reina Isabel II.

Tres exhumaciones de cadáveres por delante, en tres enterramientos distintos en Madrid. Mucho para una sola mañana. Pero así lo ha dispuesto el Juzgado 77 de primera instancia, que, tras recibir el exhorto del núm. 21 de los de Zaragoza, ha señalado que con su Secretaria y su Gestor, amén del Forense, se tomen restos sucesivamente de Carmen Fano García (en la Sacramental de San Justo), de Josefa de la O Fano García (en el cementerio de La Almudena) y del Primer Marqués de Núñez (en el jardín del Homeopático, calle de Eloy Gonzalo 3 de Madrid).

El trabajo es ímprobo.

En San Justo hay que desenterrar tres cuerpos antes de llegar al de Carmen. De ella hay evidencias más que significativas, pues, dado que falleció en Reinosa, dispusieron el cuerpo en féretro especial para ese traslado a la capital del Reino a mediados de la década de mil novecientos veinte, lo cual se evidencia en el metal que protege la caja. Aparece, además de sus restos óseos, un óvalo dotado de cristal protector, que contiene una larga trenza, que, como dice el Cantar de los Cantares, sigue una milenaria tradición de mostrar con este signo el respeto al marido, la fidelidad y el amor de la mujer al tiempo de la boda, sentimientos que se renuevan como viuda en trance de muerte.

El Forense dicta a la Secretaria -que así lo hace constar en el Acta que levanta- la relación de huesos y muestras que guarda en una bolsa en presencia de todos los presentes, y que enviará al Instituto Anatómico Nacional para el análisis de ADN y su comparación con los que también se extraerán de los cuerpos de Josefa de la O Fano y de José Núñez Pernía primer Marqués de Núñez, del cual se quiere demostrar, con esas pruebas biológicas, que pudo ser el padre de las dos hermanas Fano García.

La mañana es fría de verdad. Un tímido sol nos calienta los huesos a los que asistimos atónitos al levantamiento de estos restos, con un trabajo pulcro, profesional, extenuante de los sepultureros, que confirman, dada su experiencia, que el cadáver de Carmen Fano es el único que, dentro de esa tumba, procedía de un traslado a Madrid procedente de otro lugar de fallecimiento.

En San Justo se nos va media mañana. El Gestor avisa a La Almudena del retraso sobre el horario previsto. No ha resultado fácil llegar hasta el cuarto de los enterramientos en la fosa de la familia García-Alix, el de Carmen Fano. Pero el esfuerzo ha quedado indubitadamente documentado, avalado por la fe de la Secretaría del Juzgado y el proceder del Forense, meticuloso, paciente, escrupuloso y también dotado de la experiencia propia de su oficio, ingrato pero lleno de ciencia, teórica y aplicada. Todos los registros, datos y archivos del Cementerio, pulcros, llenos de anotaciones pertinentes y exactas, han dado muestra igualmente de la veracidad y meticulosidad de cuantos tienen que intervenir en este acto judicial, y respaldan que el acto rezuma garantía para los resultados que arrojen los análisis del ADN así extraído de los restos exhumados.

Repetimos la acción en La Almudena, donde esperan otros sepultureros, que evidencian asimismo el respeto con que realizan su tarea. Allí, con igual proceder que en San Justo, se sacan las muestras de Josefa de la O Fano García. De nuevo el Forense dicta a la Secretaria la relación de huesos que introduce en una segunda bolsa, que también va a enviar al Anatómico para que se analicen y comparen su ADN con los extraídos de los otros dos cadáveres.

Fachada del Hospital de San José

Fachada del Hospital con su estatua de San José

Y llega, así, el turno del Primer Marqués de Núñez: en el jardín del Instituto Homeopático, a espaldas de la imagen de pié de San José, se halla la tumba con sus restos. Una Orden ministerial del tiempo, en los años ochenta del siglo diecinueve, permitió que se hiciera allí el enterramiento y no en uno de los Cementerios a la sazón existentes en Madrid.

Este último trabajo resulta más llevadero, pues, cuando hace años, se produjo el traslado de sus restos desde otro emplazamiento dentro del mismo recinto, se protegieron debida y adecuadamente, respetando el deseo testamentario del propio Núñez Pernía de ser embalsamado con carbón vegetal, extremo éste que le resulta de gran interés al Forense.

En todo caso, de nuevo en esta tercera ocasión en la mañana de hoy vuelve a seguirse con todo rigor el protocolo, y el Doctor otra vez dicta a la Secreraria del Juzgado qué huesos y restos de Núñez Pernía coloca en la tercera bolsa, y que seguirán el mismo recorrido que los de sus supuestas hijas Carmen y Josefa de la O Fano García, extremo que se determinará precisamente con el análisis de ADN de los tres restos exhumados en esta mañana de 18 de febrero de 2016.

Casi son las cuatro de la tarde. Ha templado algo el día, según pasaban las horas desde las 9.30 en que comenzó esta actuación ordenada por los Juzgados de Primera Instancia núms. 21 de Zaragoza y 77 de Madrid, a los que el Instituto Homeopático y Hospital de San José rinde homenaje de admiración y gratitud, extensivo a los operarios de los dos citados Cementerios, Sacramental de San Justo y La Almudena de Madrid, por su impecable trabajo y su denodado esfuerzo en la realización de la tarea encomendada por esos órganos jurisdiccionales para la realización de la prueba acordada dentro del procedimiento que en la actualidad se tramita en Zaragoza para dilucidar el mejor derecho a la llevanza del título de Marqués de Núñez, y que enfrenta al Sr. García-Alix como pretendiente y a la Sra. Fernández en su condición de actual tenutaria de dicha merced nobiliaria.

Fueron testigos: Nicolás Pérez-Serrano Jauregui, Letrado; y Félix Antón Cortés, Patrono de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José.

Madrid, domingo veintiuno de febrero de dos mil dieciseis.

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