Introducción

Años atrás establecí una colaboración con la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José. Recibí un reducido bloque de documentación administrativa, especialmente relacionada con su últimos años (1970-1992), escasos documentos jurídicos y noticia de la existencia de una Biblioteca y una Farmacia Homeopáticas, lo que me llevó a pensar en el carácter médico de sus respectivos contenidos.

Poco a poco, tanto por curiosidad como por ir relacionando algunos interrogantes que se iban presentando, puse en marcha una búsqueda de información complementaria en diversos entornos: Hemeroteca Municipal de Madrid, Archivo Histórico de Protocolos, Archivo de Villa del Ayuntamiento de Madrid, Real Academia Nacional de Medicina, Archivo Histórico Militar de Segovia y Archivo Histórico Nacional en Madrid y Alcalá de Henares.

La dispersión de fuentes remitía a nuevos centros de información. Además, en un momento determinado, resolví curiosear la Biblioteca de la Fundación y mi sorpresa fué mayúscula al comprobar que buena parte de aquellas publicaciones consultadas estaban concentradas allí: ¡50 años de prensa propia y nueve cabeceras periodísticas del siglo XIX!, además de algunos otros periódicos, anuarios y publicaciones históricas. Todo un extraordinario y valiosísimo fondo documental.

Existían, también, cerca de 30 cajas archivadores muy bien conservadas, pero con apariencia de no haber sido consultadas en muchos, muchos años. Nueva sorpresa: allí se conservaban numerosos documentos relativos a la vida de la Fundación con legajos personales, expedientes de alumnos, matrículas del Instituto, resúmenes anuales, actividad económica, etc.

La revisión de todos estos documentos fue aportando una singular panorámica y la convicción de que este fondo documental deberá ser profundamente estudiado y analizado cuando la institución cuente con medios adecuados. Aun así, en el momento actual, este material está siendo una valiosa ayuda en los trabajos de preparación de cinco tesis de licenciatura y una historia de la Homeopatía española que están en fase de redacción.

La trascendencia histórica de esta Fundación, titular del primer Hospital Homeopático creado en España hace 125 años y la vinculación que con su promoción tuvieron tanto la Sociedad Hahnemanniana Matritense -constituida en Madrid el 28 de octubre de 1845-, que realizó una extraordinaria labor de carácter internacional, como los principales médicos homeópatas españoles del siglo XIX, han dado motivo a que de  estos fondos se haya ido extrayendo diversa documentación utilizada para los homenajes tributados a los Dres. Anastasio García López, Tomás Pellicer Frutos, Juan Sanllehy Metjes, Juan Antonio Díaz Beleiro y José Riquelme Salar,  y actos conmemorativos de 150 Aniversario de la Sociedad Hahnemanniana Matritense 125 Aniversario del comienzo de las obras del Instituto Homeopático, en los que el autor ha tenido una participación directa.

El 2 de febrero de 2003 tiene lugar el 125 aniversario de la inauguración oficial de la actividad  hospitalaria de la Fundación, con la apertura al público del Hospital Homeopático, y el próximo 12 de noviembre se conmemorarán los 125 años de la actividad académica de enseñanza de la Homeopatía en el Instituto.

Utilizando las amplias referencias conocidas y agrupadas en estos años, en una ardua labor investigadora, se trataría de hilvanar y dar a conocer algunos de estos documentos, sin mas pretensión que su divulgación y puesta en evidencia para mejor conocimiento de estudiosos médicos e historiadores que puedan analizar estas fuentes y, además, documentar la historia de la propia Fundación, con la esperanza de que estos datos ayuden y sean útiles en la tarea de devolver a la actividad homeopática madrileña el gran prestigio que alcanzó a partir de 1830, y muy especialmente desde 1845 en que tiene lugar la puesta en marcha de la Sociedad Hahnemanniana Matritense.

Esta Sociedad tendría un singular protagonismo años mas tarde, con la generosa colaboración y el mecenazgo del Dr. José Núñez Pernía, Marqués de Núñez, en la promoción y puesta en servicio del INSTITUTO HOMEOPATICO Y HOSPITAL DE SAN JOSE.

La lectura de un trabajo de Giovanni Levi sobre Microhistoria [1] y de las entrevistas realizadas por Diego Sempol, en la revista “Cultura y Sociedad” [2], y por Juan José Marín para la “Revista de la Historia” [3], han sugerido al autor de este trabajo un grupo de “guiones o ideas”, que podrían orientar su labor:

“…la microhistoria sería considerada, según Levi, mas que nada como un conjunto heterogéneo de prácticas historiográficas, y no una teoría propiamente dicha…”

“…Para medir los macroprocesos se utilizaban técnicas cuantitativas y la utilización de estas técnicas de medición soslayaba del relato histórico los comportamientos de los sujetos, la experiencia social y la constitución de identidades de los grupos…”

“…Para Levi sería conveniente -en vez de partir de un contexto para luego llegar al documento- recorrer exactamente el camino inverso, lo que si bien es mas difícil podría por un lado poner al investigador en la pista de algo nuevo y por otro permitirle ver la multiplicidad de contextos.”

Se toman en consideración, también, otras citas adicionales e interesantes a este fin:

JACQUES REVEL: “En el fondo es el viejo sueño de una historia total, pero esta vez a partir de la reconstrucción de lo vivido” [4].

CARLO GINZBURG“…la forma por la cual el historiador llega realmente a conocer un tema es a través del rastreo de indicios. Reconocer la bestia por la huella que deja…” [5].

GIOVANNI LEVI“…la discusión de la reducción de escala es fundamental. Es imposible estudiar el microbio sin el microscopio. El microbio puede matar, como puede ser el caso de la peste bubónica, pero si no lo observas a través del microscopio no puedes entender cómo se causa la peste. Al percibir el microbio puedes generalizar y entender la enfermedad…” “…el historiador no escribe la realidad, se acerca a ella… La realidad viene a ser un esfuerzo por comprender la realidad, en los límites que se tiene…” [6].

Recordando los versos del poeta, ante un conjunto tan monumental, en sus aspectos arquitectónico, cultural y asistencial, doy comienzo a mi andadura…

QUIENES caminan sin prisa por la madrileña calle de Eloy Gonzalo, en su primer tramo, entre la Glorieta de Quevedo y la calle de Cardenal Cisneros, se encuentran ante dos edificios singulares protegidos por una notable verja de hierro forjado que se asienta sobre un sólido basamento de piedra y ladrillo. Están rodeados de un frondoso y grato jardín que, aun apreciándose cuidado, precisaría de mayores trabajos de poda y saneamiento de algunos de sus árboles.

Ambos edificios, si bien presentan un aspecto exterior bastante deteriorado, sugieren un pasado importante, a juzgar por su imponente conjunto que atrae poderosamente la atención de los viandantes. Unos lo miran con curiosidad, otros se paran a fotografiar el conjunto, hay quienes  rezan ante la imagen de San José (una bonita obra escultórica que también reclama una adecuada restauración) que se alza ante el cuerpo central del edificio principal y otros brindan su oración ante una imagen que está junto a la barandilla de la escalera de acceso al edifico pequeño, semioculta por la yedra. Pocos, en fin, suelen mostrarse indiferentes al  atractivo de este conjunto arquitectónico.

A pesar de la antigüedad de estos edificios, son muchos los vecinos que desconocen su historia y actividades. Algunos, que tienen mas referencias, se preguntarán quizás si será éste el Hospitalillo de Chamberí donde se dispensaban aquellos “anises” de los que sus padres y abuelos les hablaron, o aquel hospital en que, según entrañable cita de Ramón Gómez de la Serna, “se debe ver la vida y la enfermedad mas de color rosa que en los otros” [7].

Es posible, también, que alguna persona “mas informada”, de entre las que vemos  contemplan con embeleso estas construcciones, se brinde a contarnos “la verdadera historia de la casa”. Cito como ejemplo, la versión que me brindó un día una amable espectadora:

“…Hubo hace ya muchos años un Marqués que fue un médico importante en Madrid; era Médico de Cámara de la Reina, gozaba de un gran prestigio y contaba con importantes medios económicos. Decidió construir un Hospital para los pobres y puso en marcha este edificio, desde el que se realizaba una gran labor social.

Pero este doctor, al propio tiempo, debía ser algo casquivano y tenía algunas amigas, a una de las cuales pretendió regalar el edificio, mas como esta beneficiada poseía también buenos sentimientos, no aceptó la donación  y quiso que la institución siguiese desempeñando su caritativo cometido y así ha llegado hasta el momento presente…”

Cuando le sugerí si podía contarle la otra versión de la historia, la que consta en los documentos oficiales existentes, la narradora no quiso aceptar ninguna , pues su versión procedía de una buena amiga, que conoció a aquella señora y, por tanto, a ella le iban a contar…

Cuando este conjunto se contempla en la noche, su aspecto es “mágico” y sus galerías con ventanales de vidrio soplado nos muestran un juego fascinante de reflejos de luces e imágenes, que nos envuelve e invita a dejar volar nuestra fantasía:

¿Qué fue realmente este centro, quiénes y para qué lo crearon, cuál es la misión de esas religiosas, Hijas de la Caridad, que a veces pasean por los jardines o atienden solícitamente a grupos de señoras mayores?

Reseñaré en este punto que esta misma sensación de curiosidad se apoderó de mí cuando hace unos años inicié una colaboración profesional con la institución propietaria, Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, a cuyo Patronato me incorporé en calidad de Secretario a finales del año 1993.

Como queda señalado en la introducción, había un material informativo mas bien escaso, algunas carpetas con documentación de la vida reciente, añejos Reglamentos  que no se sabía si continuaban vigentes y un armario en el que se guardaban una serie de cajas-archivadores con documentación que nadie parecía haber revisado en muchos años.


[1] LEVI, G., “Sobre microhistoria”, en BURKE, P., Formas de hacer historia, Madrid, Alianza, 1993.

[2] SEMPOL, D. “Entrevista con el historiador italiano Giovanni Levi”, en <http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/e-levi.htm>.

[3] MARIN, J.J., “Entrevista a Giovanni Levi”, en Revista de Historia, número 41, enero-junio 2000. EUNA-EUCR (Heredia-Costa Rica), pp. 131-148.

[4] REVEL, J., “Microanálisis y construcción de lo social”, en Anuario del IEHS, nº 10, Tandil, Argentina, 1995, p. 130.

[5] GINZBURG, C., El queso y los gusanos, Madrid, Muchnick Editores, 1981.

[6] GIOVANNI, L., op. cit. p. 21.

[7] GOMEZ DE LA SERNA, R., Madrid, Ediciones Almarabu, Madrid 1987, pp. 45 a 48.

.