José Nuñez Pernía

Singular personaje de la homeopatía española, muy controvertido pero dotado de una gran inteligencia y con excelentes relaciones en el ámbito político y social, supo granjearse una desahogada posición económica, alcanzó un gran prestigio y modificó sustancialmente la consideración social de la profesión médica en España.

Su protagonismo fundamental tanto en la actividad de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, como en el Instituto Homeopático y Hospital de San José, aconsejaron una amplia búsqueda de referencias biográficas y se reseñan aquí aquellas partes menos conocidas.

La rama paterna (Núñez), procede de Santiago de Zedrón, provincia de Lugo[1], en la comarca montañosa comprendida entre los municipios de Baralla, Triacastela y Sarria. Los datos correspondientes a nacimientos, bautismos, matrimonios y defunciones, periodo histórico, se encuentran en el Archivo Diocesano de Lugo, en el Libro correspondiente a Santiago de Zedrón (a señalar que unas veces figura escrito con Z y otras con C), de donde proceden los siguientes antecedentes:

Bautizo en Santiago de Zedrón de Benito Núñez, hijo de Miguel Núñez e Inés López, el 17 de marzo de 1640.

Miguel Núñez fallece en Santiago de Zedrón el 15 de mayo de 1653. Matrimonio de Benito Núñez López con Ana Pérez, sin que se haya localizado fecha ni lugar.

Bautizo en Santiago de Zedrón de Gregorio Núñez Pérez, hijo de Benito Núñez y Ana Pérez (folio 107 del Libro). Su madre, Ana Pérez, fallece el 17 de febrero de 1691.

Gregorio Núñez Pérez contrae matrimonio con María González, sin que se conozan fecha y lugar en que se realiza, trasladándose la familia a Benavente (Zamora), de donde proceden las nuevas referencias, y en la que uno de los hijos

José Núñez González, natural de Benavente, se casa con Josepha Ramos Poyo, natural y vecina de Astorga (León), hija de Gregorio Ramos y Phelipa Poyo, ambos de Astorga. Hijos de este matrimonio serán:

María Teresa (nacida el 8.9.1754), Ramón Ignacio (4.3.1760), Juan

Cayetano (7.8.1762), Rafaela (24.10.1764) y Joseph Philipe (30.3.1768).

Juan Cayetano Núñez Ramos, natural y vecino de Benavente, contrae matrimonio con María Gregoria Vicenta Ramona del Rosario Pernía López Altamirano, natural y vecina de Astorga, y tienen los siguientes hijos:

Josefa Ramona, nacida el 9.8.1792 y bautizada el 10.8.1792.

Casimiro Lucio, id. 3.1796 (fecha ilegible) y bautizado el 5.3.1796.

Angela Teresa, id. 1.3.1799, id. 2.3.1799.

Mª Isabel Joaquina, id. 19.11.1800, id. 20.11.1800.

Juana I. Mª Angustias, id. 31.12.1802, id. 1.1.1803

JOSEPH NICOLAS DE TOLENTINO PRUDENCIO MARIA DE LA TRINIDAD, nacido el.28.4.1805 y bautizado el 1.5.1805. Futuro Primer  Marqués de Núñez[2].

JOAQUIN MARCOS PEDRO, id. 25.4.1807, id. 29.4.1807. Futuro Primer Marqués de los Salados[3].

PEDRO MARIA DE LOS ANGELES, id. 1.8.1810, id. 2.8.1810. Futuro Obispo de Coria (Cáceres).

D. Juan Cayetano Núñez Ramos, su padre, alcanzó una buena posición social y económica en Benavente y tenía la condición de hidalgo, si bien es errónea la repetida referencia que le atribuye el título de Marqués de los Salados, pues éste fue otorgado por Isabel II a su hijo Joaquín Marcos Pedro por su real decreto de 15 de septiembre de 1848 y precedido por otro real decreto de la misma fecha mediante el que le había concedido el de Vizconde de Núñez[4].

De la rama materna, Pernía, que tuvo su casa solariega en Otero de Escarpizo (León), villa situada en las cercanías de Astorga, lugar de residencia habitual de la familia Pernía, recuperamos:

Joseph Pernía y Herrera contrae matrimonio con Anna María Texeyro, ambos vecinos de Astorga, y tienen los siguientes hijos:

Joaquín (mayorazgo), Cayetano, Toribio, Antonio y José.

Joaquín Pernía Texeyro contrae matrimonio el 22 de agosto de 1748 con Theresa López Altamirano (hija de Carlos López Zúñiga y Benita Altamirano Escalante, vecinos de Zamora), y tienen los siguientes hijos:

José Benito, nacido el 15.3.1755.

Irene María Teresa, id. 20.10.1757.

Joaquín Fermín, id. 7.7.1762.

María Joaquina, id. 7.7.1762.

María Gregoria Vicenta Ramona del Rosario, id. 11.3.1767.

(se ignora si hubo mas hijos)

La documentación de la Familia Pernía se localiza en el Archivo Diocesano del Obispado de Astorga, con bastantes e importantes antecedentes, Libros de la parroquia de Otero de Escarpizo y Archivo Histórico Provincial de León. Es de lamentar la destrucción del Archivo Histórico de Astorga por las tropas francesas durante la invasión napoleónica, lo que seguramente nos ha privado de importante documentación relacionada con estas familias.

Se ha localizado también la escritura notarial mediante la cual la familia de Antonio Alvarez adquiere del rey Felipe II, el 10 de mayo de 1582, la villa y Señorío de Otero de Escarpizo [5]. Este señorío pasa con posterioridad a la familia Pernía por matrimonio de uno de sus miembros con una hija de los Alvarez Escarpizo, ostentando esta dignidad D. Joaquín Pernía Texeyro en el momento de nacer su nieto José Núñez.

En la iglesia parroquial de Otero de Escarpizo existen sendas capillas de las familias Alvarez Escarpizo y Pernía, muy bien conservadas, y, en el centro de la villa, aun resiste en pié la recia fachada de la casa solariega, con tres escudos, si bien el resto de  esta sólida edificación está en su mayor parte derruído.

Otero de Escarpizo contaba en 1879 con una población de 1.079 habitantes y tenía agregados los lugares de Brimeda, Carneros, La Carrera de Otero, Sopeña y Villaobispo de Otero[6]

Expuestos estos antecedentes familiares, se recupera la biografía de José Núñez Pernía, cuyo bautizo tuvo lugar el 28 de abril de 1805 en la Parroquia de San Nicolás, de Benavente.

Cursó estudios eclesiásticos (posiblemente en el Seminario de Sahagún, donde también estudiaría su hermano Pedro) y leyes en la Universidad de Valladolid, donde obtiene el grado de Bachiller en Leyes el 27 de junio de 1823[7].

Regresa a Astorga, se integra en su Cabildo Catedralicio y debió proseguir con sus estudios religiosos, pues por decreto de D. Manuel Bernardo Morete, Obispo de Astorga de fecha 8 de junio de 1826, es nombrado Arcediano de Rivas de Sil, y el 18 de junio del mismo año es ordenado de primera tonsura por D. Juan Baltasar Toledano, Obispo de Valladolid. El 23 de junio se le expide el título de colación en la dignidad de Arcediano de Rivas de Sil por el Dr. Vito Magaz, Canónigo Doctoral y Gobernador eclesiástico de la Diócesis de Astorga, dignidad de la que tomó posesión, por medio de apoderado, el 7 de julio de 1826[8].

Del Cuaderno de Vacantes y Provisión de Vacantes del Archivo Diocesano de Astorga, se recopilan diversas citas y así, del folio 224, transcribimos literalmente

“Posesion de D. José Núñez Pernía:

“Hice presente estar V.S. combocado por nomina para dar la posesion de la Dignidad del Arcedianato de Rivas del Sil con que el Iltmo. Sr. D. Manuel Bernardo Morete y Bodelon ha agraciado al Sr. D. José Núñez Pernía ordenado de primera tonsura vacante por muerte de D. Geronimo Herran su ultimo posehedor, y haviendose hecho constar que estaban entregadas las propinas de estilo, se mandó entrar al Sr. D. Francisco Fernandez, Abad de Foncevadon, apoderado de dicho señor para la toma de posesion, y puesto de rodillas ante el Sr. Dean, hizo juramento estampado en los estatutos de no solicitar Canongia con Dignidad en esta Sta. Iglesia, de defender la jurisdiccion acumulada, de observar y cumplir los estatutos y loables costumbres de esta Sta. Iglesia como tambien el Misterio de la Purísima e Inmaculada Concepcion de Maria Santisima, y de no reconocer que la soberanía reside en el Pueblo:

Hecho esto salió de la Sala Capitular acompañado de los Sres. Chantre, Compludo, Sanchez y Castro, y el presente Secretario Capitular pasó al Coro en donde tomandole de la mano el Sr. Chantre lo sentó en la silla que le corresponde y Coro del Sr. Dean, y bolbiendose el indicado Secretario Capitular acia el concurso dijo en alta voz: Sean Ustedes testigos como el Sr. D. Francisco Fernandez Abad de Foncevadon á nombre de D. José Núñez Pernía toma posesion quieta y pacifica de la Dignidad del Arcedianato de Rivas del Sil vacante por muerte de D. Geronimo Herran su ultimo poseedor:

Concluida esta ceremonia subió á la Sala Capitular con el mismo acompañamiento que entró en el coro, y ocupando su silla respectiva repitió el Secretario lo mismo que havía publicado en el coro, de todo lo que fueron testigos José Alonso Mayor, José Alonso Menor y Angel Duran sirviente en esta Santa Iglesia, dió por fiador de penas estatutarias al Sr. Castro, y no haviendo ocurrido otra cosa se disolvió el Cabildo de que Certifico. Firmado y rubricado: Pedro de la Torre”.  

En folios sucesivos se consignan diversas intervenciones de D. José Núñez Pernía, al que se citará siempre por el nombre de su dignidad catedralicia de Sr. Arcediano de Rivas de Sil. Así, en el folio 232, anverso, se consigna su Profesión de Fé, realizada el 23 de agosto de 1826 ante el Sr. Chantre Presidente, en la forma ordinaria, y su toma de la Casa de días del nº 35 (folio 232 vuelto). Asimismo, el 28 de septiembre de 1826, presentó y retiró el título de orden del Subdiaconado.

Es posible que no formase parte de sus planes continuar su actividad en Astorga, pues en el folio 241 vuelto, se reseña la sesión del Cabildo ordinario de 11 de octubre de 1826, en la que figura la siguiente deliberación:

“El Sr. Arcediano de Rivas del Sil espuso le era indispensable interrumpir la residencia á causa de tener que ir á cursar á la Universidad de Valladolid sus estudios Mayores. V.S. acordó concedersela dando parte al Contador de Horas del día que se ausente, y presentandose á el cuando buelba para anotarlo en el “escrito” -(aparece borrosa esta palabra y no se lee bien)-. Y del entable de dicho Sr. Arcediano se medite en Cabildo ó Diputacion, y de su resolucion se dará parte. Y no habiendo ocurrido otra cosa se disolvió el Cabildo de que Certifico.- Firmado y rubricado: Pedro de la Torre, Secretario.”

Conforme a las normas que regulaban el “entable de su residencia”, dirigirá un oficio al Cabildo solicitando le dispensen de la “primer residencia” por continuar en Valladolid (folios 259 y 260), petición que le fue autorizadacon la condición de no salir de Valladolid hasta concluir su curso (folio 260 vuelto, sesión del 11 de diciembre).

Regresó a Astorga y asiste personalmente al Cabildo ordinario que tiene lugar el 3 de agosto de 1827, en el que presenta el certificado del curso ganado en Valladolid, que había concluido el 26 de junio (folio 314). El 19 de octubre se le renueva la licencia para que regrese a Valladolid a continuar la carrera de Estudios (folio 326).

En el comienzo de la primera guerra carlista, se le atribuye la condición de simpatizante del Infante D. Carlos, miembro de su Consejo Asesor, y que, desengañado del sesgo que tomaba la política de éste, deja la actividad política, se exilia a Francia y fija su residencia en Burdeos, donde comienza a estudiar Medicina y Homeopatía.

Trata homeopáticamente, y al parecer con gran éxito, a la colonia española en aquella ciudad y es denunciado por los médicos franceses que le acusan de intrusismo. Es condenado al pago simbólico de una multa de dos francos, mas considerados sus notables éxitos y haber sido gratuitas sus actuaciones en favor de los enfermos, le será conferido el título honorífico de Doctor en Medicina, con derecho a ejercer en toda Francia. Además, en 1852, Napoleón III, Emperador de Francia, le nombrará “Officier de l´Ordre de la Légion d’honneur” en recompensa a los servicios prestados en el ejercicio de su profesión durante su larga estancia en Burdeos.

Regresa a España en 1843, establece su domicilio en Madrid, en la calle de Carretas, número 17, y realiza los trámites correspondientes para obtener el grado de Bachiller en Medicina, según consta en el expediente del Colegio de San Carlos que se conserva en el Archivo Histórico Nacional[9] en el que figuran, entre otros, estos documentos:

1.- “DIRECCION GENERAL DE ESTUDIOS. Depósito 80.

Don José Núñez ha consignadoen la Depositaría de mi cargo la cantidad de ochenta reales de vellón para obtener el grado de Bachiller en Filosofía.

Y a fin de que pueda admitírsele á exámen por el Colegio de Facultad de Farmacia se le entrega el presente recibo.- Madrid 28 de Marzo de 1843.- El Depositario: Juan Laguna“.

2.- INSTANCIA MANUSCRITA.

“Sr. Director del Colegio de Farmacia

El Licenciado D. José Núñez Pernía, Abogado del Colegio de la extinguida Chancillería de Valladolid, a V.S. con el debido respeto hace presente: Que deseoso de recibir el grado de Bachiller en Filosofía y encontrándose adornado de los requisitos necesarios para ello, según se acredita por los certificados de tres cursos, que en forma debida presenta.

Suplica a V.S. que declarándolos bastantes, se sirva señalarle día y hora para el examen de Bachiller en la expresada Facultad, en lo que recibirá especial favor.

Madrid 25 de Marzo de 1843.- Firmado y rubricado: José Núñez Pernía.”

3.- CERTIFICADO DE BUENA CONDUCTA

“D. Antonio Rubio, Alcalde del Barrio de Carretas

Certifico: Que el Licenciado D. José Núñez Pernía, que vive en este de mi cargo, y su calle de Carretas nº 17, cuarto principal, ha observado buena conducta durante su permanencia en esta Corte, y para que lo pueda hacer constar donde le convenga le doy la presente a su ruego, en Madrid a 22 de Marzo de mil ochocientos cuarenta y tres.

El Alcalde de Barrio.- Firmado y rubricado: Antonio Rubio.”

El 30 de marzo de 1843 fue aprobado en el grado de Bachiller en Filosofía y el 1 de abril de 1843 se le expide y entrega el correspondiente diploma.

Obtiene la siguiente Real Orden:

“Ilmo. Sr.

Accediendo S.M. á la instancia que ha elevado D. José Núñez Pernía en que justifica que ha hecho en el estrangero los estudios que se requieren para revalidarse de Licenciado en Medicina, y teniendo presente lo que se dispone en el capítulo 22 del reglamento de medicina y cirugía de 1827, se ha dignado resolver que se le admita en esa escuela al grado de bachiller en medicina y siendo en él aprobado se le permita igualmente presentarse á los egercicios que se requieren para el grado de Licenciado en medicina el cual se le conferirá, si fuere aprobado previos los pagos correspondientes. De Real órden lo comunico á V.I. para los efectos correspondientes.

Dios guarde a V.I. muchos años.

Madrid 6 de Octubre de 1844.- Pidal.- Firmado y rubricado.

Sr. Director de la facultad de ciencias médicas de esta Corte.”

y en virtud de ella se examina el 29 de octubre de 1844 ante un tribunal formado por los Dres. Hysern, Mata y Obrador, quienes le otorgan la calificación unánime de sobresaliente.

Esta Real Orden fue muy cuestionada en los ámbitos universitarios (aunque no constan en el expediente examinado, se le atribuyen influencias políticas y deficiencias en la posible documentación exterior aportada), armó un notable revuelo criticándose la actuación del tribunal y alguno de sus miembros buscó de justificar su actitud; finalmente, debió ser la razón que motivó el traslado del examen de Licenciado en Medicina a la Universidad de Barcelona.

Este movimiento de protesta llegó también a Barcelona y se conoce la carta escrita por una sociedad de Burdeos, interesándose por las condiciones en que se habían producido estas pruebas, que motivó la siguiente respuesta del Dr. Félix Janer[10]:

“He recibido la carta de Vd. del 20 llena de acusaciones contra el médico español don José Núñez, y aun contra el gobierno español, en cuya carta Vd. me pregunta, de parte de la real sociedad de Burdeos, si don José Núñez es licenciado en Medicina de la Facultad de ciencias médicas de Barcelona, y al contenido de la carta de Vd. debo dar la respuesta siguiente:

Que don José Núñez es realmente licenciado en Medicina con todas las formalidades de la ley, y después de haber sufrido los dos exámenes prescritos por la misma, habiendo sido aprobado por unanimidad, y aun con aplauso de los examinadores por los escelentes exámenes que hizo; que según las actuales leyes españolas, el título de licenciado en Medicina se puede tomar al otro día de haber tomado el de bachiller, como se verifica con frecuencia; en fin, que el gobierno español, en virtud de sus facultades, pudo muy bien dispensar a don José Núñez (si es que en efecto lo hubiese dispensado) alguno de los requisitos exigidos comunmente por la ley, tanto mas, cuanto por esto no dejó de sujetarle a la rigorosa prueba de los exámenes de bachiller y licenciado en las facultades de Medicina de Madrid y Barcelona.

Soy de Vd., etc..- El director de la Facultad de ciencias médicas.- Félix Janer.”

Con estos títulos ya en su poder, establece su Consulta homeopática y su domicilio en la Calle de Atocha, número 16 (actual número 22), y, en seguida, obtiene un resonante éxito en la Corte. Según reseña periodística posterior [11] que analiza las posibles causas de este rápido éxito, se cita:

“La homeopatía era en efecto conocida antes de la venida del señor Núñez; pero las grandes curaciones, esas curaciones asombrosas, que arrastran la opinión y convencen a los mas incrédulos, no se habían intentado siquiera hasta que el señor Núñez las comenzó en esta Corte, animado por la larga experiencia que ya tenía de la terapéutica homeopática en el mucho tiempo que la había practicado en Burdeos, puesto que la ejercía desde 1837. Los médicos homeópatas de España, o carecían aun de esa práctica, o no habían tenido ocasión todavía de emplear la homeopatía en los casos arduos y graves en que el Sr. Núñez la usó a su venida a Madrid.

Era muy común entonces que los médicos no se atrevieran a tratar homeopáticamente otra cosa que enfermedades crónicas, y si trataban alguna aguda, se auxiliaban de las sangrías o de algunos otros medios de la antigua terapéutica. El Sr. Núñez empleaba únicamente los infinitesimales homeopáticos, como todos los que estaban a la altura de cuanto enseñaba Hahnemann…

No intentamos negar los grandes merecimientos de otros muchos homeópatas de la corte y de las provincias, anteriores y posteriores a la venida del Sr. Núñez. Los hay muy dignos y que han prestado y están prestando importantes servicios a la humanidad y a la doctrina, unos con su acertada práctica y otros con sus escritos…”

Teníamos conocimiento de las cláusulas del testamento bajo el que murió, por la forma trascendental en que afectan a la vida del Instituto Homeopático y Hospital de San José, pero en momentos posteriores, se han localizado otros otorgados en fechas anteriores que nos orientan sobre cómo van evolucionando sus sentimientos y afectos, tanto hacia las instituciones como a las personas. Por su interés, vamos a reseñar algunas de aquellas previsiones inciales:

-Testamento otorgado el 24 de julio de 1862, ante el Notario D. Claudio Sanz Barea

-Testamento otorgado el  12 de julio de 1864, ante el mismo Notario:

-Testamento otorgado el 4 de mayo de 1865, ante el mismo Notario y con nº 179 de su protocolo. Entre otras disposiciones, contiene las siguientes:

4ª Nombra por su sucesor en el título de Marqués de Núñez a su primo hermano D. Antonio Pernía García, sucediéndole a éste sus hijos habidos en legítimo y constante matrimonio.

8ª Para dar un público y duradero testimonio de mi constante anhelo por la defensa y propagación de la Doctrina Homeopática dejo a la Sociedad Hahnemanniana Matritense, que es su legítima representante en España, una renta anual de doce mil reales por espacio de diez años, y después de ellos pasará esta renta al que llevase el título de Marqués de Núñez.

El capital necesario para formar esta renta en papel del Estado que la produzca le administrará mi primo hermano D. Antonio Pernía y García, y a falta de éste mi hermano D. Pedro Núñez, y la persona a quien éstos nombren a su fallecimiento, siendo obligación suya entregar seis mil reales por San Juan y seis mil por Navidad a los que fueren Presidente y Secretario de dicha Sociedad. Y si ésta se disolviese por cualquiera causa disfrutará dicha renta por espacio del tiempo que falte para cumplir los diez años el Hospital de la Villa de Benavente, pasando después al Marqués de Núñez.

Pero si antes se fundase un Hospital homeopático pasará esta renta hasta cumplir los diez años según los que falten para ese tiempo a dicho Hospital, entrando luego a poseerla después el Marqués de Núñez.

11ª Para dar un testimonio de amistad y de cariño a mis queridos amigos Don Anastasio Alvarez, Don Tomás Pellicer y Don Ciriaco Tejedor, dejo al primero un alfiler de un brillante esmaltado en una hoja azul, y la Caja de Oro con el retrato de la hija de D. José Riquelme, que juntos curamos de una grave enfermedad; a D. Tomás Pellicer unos botones grandes de brillantes de camisa en número de dos; y otros dos con una perla grande y una orla a D. Ciriaco Tejedor.

12ª Para que tengan un recuerdo de mi buena amistad mis compadres y amigos los Señores D. Modesto Lafuente y Dª Concepción Mellado, dejo al primero una cadena Inglesa de oro con su estuche, larga y para relox, y a la segunda otra cadena de oro con perlas y brillantes que me regaló la Reina.

Al hijo mayor de ambos D. Justo le lego una botonadura de camisa de esmeraldas pequeñas; al segundo D. Modesto José mi relox de oro con su cadena que me regaló el Infante Don Sebastián; y a su tercer hijo D. Ramiro para que me recuerde mi relox sabaneta de camino con su cadena de oro y dos botones de brillantes con esmalte azul.

13ª Dejo como recuerdo de mi cariño a mi hermano D. Pedro mi relox Frensk repetición con minutos que me regaló la Reina…

14ª Dejo a los dos D. Anastasio y D. Paz Alvarez González todos los botiquines, menos los de que dispongo en otra parte, y todos los medicamentos por haber preparado ellos mismos la mayor parte, con la condición de que hayan de regalar a la Sociedad Hahnemanniana Matritense una colección completa de trituraciones y diluciones.

15ª Lego a la Sociedad Hahnemanniana Matritense todos mis libros de Medicina con el Estante mismo en que se hallan colocados; y los de literatura y ciencias a mi hermoano Don Pedro para que disponga de ellos a su gusto; y si se disolviese la Sociedad Hahnemanniana pasaránm al mismo Don Pedro los dichos libros con el estante.

20ª Para el cumplimiento de este mi Testamento y de lo que pueda ordenar en la memoria, que acabo de citar, si se encontrase entre mis papeles; y para la distribución de mis fondos y con arreglo amigable y extrajudicial de mi Testamentaría nombro por mis albaceas Testamentarios y fideicomisarios con la calidad de insolidum a mi hermano Don Pedro Núñez, Abad de Jerez de la Frontera, a mi amigo y discípulo Don Anastasio Alvarez y González, Profesor de Medicina Homeopática, y a mi primo Don Antonio Pernía…

-Testamento otorgado el 12 de julio de 1866, ante el mismo Notario y con número 380 de su protocolo. Revoca el anterior y, en cuanto concierne a su entorno homeopático, básicamente mantiene las cláusulas del anterior, salvo algunas pequeñas modificaciones, entre las que figuran:

7ª Para dar un público y duradero testimonio de mi constante anhelo por la defensa y propagación de la Doctrina Homeopática dejo a la Sociedad Hahnemanniana Matritense, que es su legítima representante en España, una renta anual de doce mil reales por espacio de veinte años, y después de ellos pasarán al que lleve el Título de Marqués de los Salados…

15ª Las pinturas, retratos y cuadros que adornan mi casa los dejo a mi hermano Don Joaquín para que los traslade a la suya, en que nacimos, menos el retrato grande mío con la banda de Carlos Tercero que lego a la Sociedad Hahnemanniana Matritense. Si esta Sociedad se disolviese este retrato con el de Hahnemann, el de la Reina, y mi busto pasarán a mis hermanos, a quienes se los dejo en ese caso.

En la Cláusula 22ª, mantiene como Albaceas testamentarios a su hermano Don Pedro y al Dr. Anastasio Alvarez y González

-Testamento otorgado el 20 de julio de 1869, ante el Notario D. Claudio Sanz y Barea, con nº 41 de su protocolo.

Revoca el anterior y entre las principales modificaciones figuran:

la designación de su primo hermano D. Antronio Pernía y García para continuarle en el título de Marqués de Núñez y, para el caso de que éste muriese sin hijos, será el sucesor en este título el que fuese hijo mayor de su hermano Don Joaquín Núñez, Marqués de los Salados (cláusula 4ª);

la renta de doce mil reales anuales legada a la Sociedad Hahnemanniana Matritense lo será por un periodo de diez años (cláusula 7ª) y su librería completa pasa a ser legada a su querido hermano Don Pedro, actual Obispo de Coria (cláusula 12ª);

como Albaceas testamentarios designa a su primo hermano D. Antonio Pernía y al Dr. Anastasio Alvarez y González.

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