Real Orden 1892

Real Orden del Ministerio de Gobernación de 29 de enero de 1892

Hemos citado la transcendencia que tuvo en la vida de la Fundación el donativo realizado por D. Jaime Puig Monmany, cuya administración no siempre se ajustó a las previsiones fijadas en el convenio que regulaba el legado y originó tensiones entre la Dirección Económica, Patronos médicos del Hospital e Instituto y resto de los miembros de la Fundación.

Entre 1887 y 1890 estas tensiones fueron especialmente trascendentales para la Fundación pues se pretendió el levantamiento del depósito constituido en el Banco de España y ello dividió al Patronato en dos grupos radicalmente enfrentados: de una parte, los miembros históricos Dres. Tomás Pellicer Frutos, Anastasio García López y Vicente Vignau, y, de otra, el resto del Patronato, con especial protagonismo de los Dres. Anastasio Alvarez González, Vicepresidente segundo; Marqués de los Salados, Director nato, D. Luis Hysern y Catá, D. Manuel Flores y Plá, D. José Núñez Granés y D. Bernardo Martín Sacristán, apoyados por los patronos eclesiásticos y patronos natos por razón de título nobiliario.

Se acudió a los Tribunales de justicia en defensa de tan encontradas posiciones, en un largo proceso que motivó una apelación del primer grupo ante el Director General de Beneficencia.

La denuncia de estos hechos ante el Ministerio de la Gobernación, fue resuelta por éste dictando una Real Orden de fecha 29 de enero de 1892 que, por su importancia y por la descripción que en ella se hace de estos hechos, nos releva de mas comentarios en este punto. Copiada a la letra, dice:

“En virtud de lo dispuesto en la R.O. de 26 de junio último este Ministerio ha examinado con todo detenimiento el expediente relativo al “Instituto Homeopático y Hospital de San José” y, aceptando la relación de los hechos que se expone de una manera exacta en el informe de la Junta Provincial de Beneficencia y en la nota de la Dirección General de Sanidad:

CONSIDERANDO: que el Excmo. Sr. Marqués de Núñez otorgó escritura e instituyó una fundación con el título de Instituto Homeopático y Hospital de San José, en 5 de abril de 1878, destinada a la enseñanza de la Medicina Homeopática y la curación por este sistema de los enfermos pobres que lo solicitasen.

CONSIDERANDO: que esta Fundación fué declarada por el fundador en la cláusula 5ª como de Beneficencia particular, reconociendo a favor del Gobierno el derecho de inspeccionarla que le compete según la legislación, pero negándole el derecho a intervenir en lo relativo a la gestión administrativa y la dirección y gobierno del Establecimiento, mediante a que todo cuanto a estos extremos se refiere lo dejó a la exclusiva competencia de los Sres. Patronos que en la misma fundación se establece.

CONSIDERANDO: que el Marqués de Núñez, lejos de rechazar la intervención legal del Gobierno, la buscó y la solicitó, remitiéndose para su aprobación, en mayo de 1877 el Reglamento provisional para el régimen interior del Hospital que con la sociedad Hahnemanniana acababa de construir, y remitiéndole también, con el mismo objeto en marzo de 1878 las modificaciones que la práctica había hecho considerar como necesarias en el mismo citado Reglamento.

CONSIDERANDO: que mientras vivió el Marqués de Núñez, fué el Instituto Homeopático una Asociación benéfica, creada y reglamentada por la libre voluntad de los fundadores y sostenida exclusivamente con las cuotas que éstos imponían o con los bienes de libre disposición que ellos facilitaban y se hallaba, por lo mismo, comprendida en el párrafo 4º del artículo 8º de la Instrucción para el ejercicio del protectorado de 27 de abril de 1875, sin que este protectorado tuviera entonces otra misión que la de velar por la higiene y por la moral pública.

CONSIDERANDO: que después de la muerte del Marqués de Núñez, cambió por completo la naturaleza del Establecimiento que él había fundado, porque ya no se sostuvo con bienes de la libre disposición de nadie, sino con un capital que sólo le pertenecía en usufructo, y con una renta que única y exclusivamente podía emplearse en el sostenimiento y atención para que había sido fundado: es decir, en la enseñanza de la medicina homeopática y en la curación de los enfermos pobres que quisieran someterse a este sistema.

CONSIDERANDO: que el capital que el Marqués de Núñez dejó con este objeto asciende a la suma de 328.000 pesetas nominales en títulos del 4% de la deuda consolidada Interior “disponiendo que estos títulos se depositaran en el Banco de España a nombre del Director del Instituto y Hospital de San José, quedando facultado el que fuese dicho Director para percibir los intrereses y aplicarlos al sostenimiento y atenciones del mismo Establecimiento”.

CONSIDERANDO: que D. Jaime Puig y Monmany dejó también con igual objeto diferentes cantidades que invertidas en títulos del 4% consolidado Interior constituyen hoy un capital de 591.000 pesetas, nominales, habiendo estipulado en la escritura de donación a favor del Patronato que “este capital no lo daba en propiedad, sino en usufructo, prohibiendo que ni el capital ni las rentas se inviertan en obras ni en otros objetos, sino en obtener rentas para el sostenimiento material y científico de dicho Instituto y Hospital; y disponiendo que en el caso de que por cualquiera de las circunstancias que en la escritura de fundación del referido Instituto se mencionan dejara de funcionar o desapareciera, había de repartirse todo el capital donado entre los cinco Hospitales civiles que en la mism escritura de donación se enumera.”

CONSIDERANDO: que la forma y manera con que estos capitales se han dado en usufructo y la forma y la manera con que esas rentas han sido cedidas, efectan directamente, no sólo al Instituto Homeopático, sino a esas colectividades indeterminadas que tienen derecho a que se les enseñe la medicina homeopática o a que se les cure en sus enfermedades por medio de ese sistema o a que se les asista en esos Hospitales civiles designados por el Sr. Puig Monmany para el caso de que el Instituto dejara de funcionar y de consiguiente que esas colectividades tienen derecho al Protectorado del Gobierno para que vele a fín de que esos capitales no desaparezcan ni menoscaben y de que esas rentas se empleen única y exclusivamente en el objeto a que las destinaron los fundadores, según se dispone en el párrafo 1º del Capítulo VIII de la Instrucción para el ejercicio del Protectorado anteriormente citado.

CONSIDERANDO: que habiendo llegado la noticia de la Junta de Patronos que una parte del capital donado por el Sr. Puig Monmany, importante 284.500 ptas. nominales que se hallaba depositada en custodia en el Banco de España, a nombre del Director, había sido sacada del Banco sin autorización ni conocimiento del Patronato, pidió explicaciones en sesión de 4 de febrero de 1887 al Director Económico del Establecimiento que se había tomado esa libertad y nombró una comisión para que se entendiera con el mismo y le recogiera todos los valores, lo cual se llevó a efecto, dándole prórroga para su devolución y entregando en tres plazos la cantidad de 282.500 ptas.nominales, quedando a deber dos mil pesetas que no consta se hayan devuelto todavía.

CONSIDERANDO: que tres años después en sesión de 21 de abril de 1890, el mismo Director Económico anteriormente citado, de cuyo cargo había hecho dimisión, que fué aceptada, en unión de otros cuatro patronos, acordaron sacar del nuevo del Banco los valores procedentes de los donativos del Sr. Puig y Monmany; y que habiéndose negado a esta pretensión el Patrono y Secretario D. Vicente Vignau, acordaron sustituirlo como Patrono y separarlo de su cargo de Secretario, dando ésto lugar a serios disgustos y denuncias graves de unos Patronos contra otros; denuncias que tienen por objeto demostrar que no se cumplen por una parte del Patronato los mandatos expresos de la fundación.

CONSIDERANDO: que por último debe desaparecer esa falta de armonía y que conviene corregir los abusos que pueden haberse cometido, sin salirse nunca de la esfera de acción que al Gobierno compete y “sin cambiar orden de administración, régimen y gobierno del Instituto contrariando lo establecido en la escritura de fundación, en cuyo caso el fundador se reserva para sí y sus sucesores el derecho de reversión”, sino procurando por el contrario, que las cláusulas de la fundación se cumplan por todos para que de este modo queden ampardos también todos los derechos.

Este Ministerio ha acordado:

PRIMERO.- Que el “Instituto Homeopático y Hospital de San José”, es una Institución de Beneficencia Particular que afecta a colactividades indeterminadas y que corresponde al Gobierno el Protectorado de la misma, sin mas facultades que las necesarias para lograr que sea cumplida la voluntad de los fundadores, en lo que interese a las indicadas colectividades, según lo dispuesto en el párrafo 1º del artículo 8º de la Instrucción de 27 de abril de 1875.

SEGUNDO.- Que estando interesadas esas colectividades en que los valores con que cuenta el Instituto para su sostenimiento se conserven sin detrimento y libres, en lo posible, de los accidentes fortuitos que pudieran ponerlos en peligro, deben quedar depositados en el Banco de España separando los que legó el Marqués de Núñez de los pertenecientes al legado del Sr. Puig Monmany, para que nunca puedan confundirse y sin que los unos ni los otros puedan sacarse del depósito sin acuerdo de la Junta de Patronos y autorización del Ministerio.

TERCERO.- Que se gire una visita de inspección al referido Instituto para que se examine si alguno de los acuerdos del Patronato está en oposición con lo prevenido en las cláusulas de la Fundación, a fin de que esas cláusulas se cumplan y,

CUARTO.- Que estando relevados los Patronos de la presentación de cuentas no se les obligue a rendirlas regular y periódicamente bastando que demuestren, cuando sean requeridos por autoridad competente que las rentas de que disponen se emplea, única y exclusivamente, en los objetos a que por la fundación se destinan, de acuerdo con lo dispuesto en el párrafo 5º del Capítulo 8º de la Instrucción anteriormente citada”.


[1] El Criterio Médico, Tomo XIII, Madrid 1872, pp. 154-168.

[2] La publicación de esta relación se inicia en op. cit., Tomo XIII, Madrid 1872, pp. 215-216, 240, 263-264, 336, 359-360, 408, 503-504, 551-552. Tomo XIV, pp. 24, 72, 120, 192, 216, 263-264, 336, 432. Tomo XV, pp. 48, 191-192, 311-312, 454-456. Tomo XVI, p. 192. Tomo XVII, p. 192. Tomo XVIII, pp. 191-192. Tomo XIX, pp. 18, 192.

[3] Op. cit., Tomo XIII, 1872, pp. 408, 641. Tomo XIV, p. 72. Tomo XV, pp. 101, 312. Tomo XVI, p. 192.

[4] SANCHEZ ORTEGA, P., Introducción a la Medicina Homeopática. Teoría y Técnica, México 1992, páginas 21 a 26. Edición de 1.000 ejemplares numerados del 1 al 1000. En la Biblioteca del Instituto Homeopático, dedicado por el autor, figura el ejemplar nº 148.

[5] AHP, T. 25.569, escritura nº 10 del año 1881, folio 17.

[6] AHP, T. 34.429, folios 8.856 a 8.868 vuelto.

[7] Archivo Histórico del Banco de España, Depósitos nº 18767, 18845, 18868, 261757 y 261845 (C. 2420).

[8] Obra representada: “Lucrecia Borgia”. Intérpretes: Sra. Sass y Sres. Stagno y Selva

[9] Id. Id.: “Las Manzanas de oro”.

[10] Biblioteca de Palacio Real, Sigª I-J-32, I-J-33 e I-J-191.

[11] Fecha 5.10.1865 y dedicada al “Estado actual de la alopatía con relación al tratamiento del cólera”, pp. 384-  396.

[12] Comptes rendus du Congrès International d´Homeopathie (procès-verbaux et mémoires), Paris 1889, pp. 7-10.

[13] Partida de defunción registrada en la Parroquia madrileña de S. Ginés, Libro 27, folio 386 vuelto.

[14] La Correspondencia de España, Madrid 23, 24 y 28 de mayo de 1895.

[15] En virtud del juicio promovido en el Tribunal de la Auditoría de Guerra de Castilla la Nueva sobre designación de heredero de la Excma. Sra. Duquesa de San Fernando, se dictó sentencia de fecha 1 de agosto de 1850, en virtud de la cual fue declarada heredera ab intestato de dicha señora su única sobrina carnal, la Excma. Sra. Dª Carlota Luisa de Godoy y Borbón, Condesa de Chinchón. D. Alejandro Soler y Durán fue designado como legatario legalmente reconocido del tercio y quinto instituido por la Duquesa. Dª María Luisa de Borbón, hija de la Excma. Sra. Dª Mª Teresa Vallabriga, había otorgado testamento el 6 de septiembre de 1840 ante el escribano del Colegio de Madrid D. Genaro Antonio Rubio, y codicilio de 1.12.1846, ante el escribano público D. Juan José Portal, falleciendo bajo las disposiciones de estos documentos el 1.12.1846. AHP, T. 25.239, folios 305 a 307 vuelto.

[16] Registro Civil de Sevilla, Sigª R.C. 125, 2º trimestre 1858, y Parroquia de El Salvador, Libro de Defunciones, asiento nº 35, del 15.4.1858.

[17] AHN, Sec. Universidades, Legº 1644, Expte. 31.

[18] El Criterio Médico, Tomo XIII, Madrid 1872, pp. 150.154 y 551.

[19] AHBE, (C. 2420).

[20] AHP, T. 34.384, folios 2.104 a 2.111.

[21] AHBE, C. 2425 (a.911).

[22] Boletín Clínico del Instituto Homeopático de Madrid, Tomo I, pp. 131-132.

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